lunes, 11 de junio de 2012

Entrevista a Don Nica (2010)




En su cuaderno el antipoeta guarda una frase de su nieto Cristóbal Ugarte, El Tololo. "Alguien le hizo una pregunta desde aquí. El iba llegando al segundo piso y contestó: Síííí, pero no me dirijan la palabra cuando voy subiendo la escalera... ¡No me dirijan la palabra cuando voy subiendo la escalera!", repite Parra. "Fenomenal". A su nieta Lina Paya también le roba frases: "Una vez llegó cantando y todos nos pusimos a cantar con ella. Entonces se calló y dijo: ¡No! Ustedes no cantan. Yo canto. Ustedes aplauden".


Uno de sus últimos hallazgos se lo dio el hijo de un vecino del Vaticano, como le llaman al sector donde vive: "El Manolito Bianchi, hijo del periodista deportivo. Estábamos en una mesa larga, toda la aristocracia de Las Cruces. Entonces el Manolito se paró, miró al Pancho Casas, el de las Yeguas del Apocalipsis, y dijo: ¡Subicao! Se cree mujer... Pero igual es hombre".

Parra celebra las ocurrencias de los niños, así como las frases de los choros del puerto. Uno de ellos le dijo una tarde: "Chistocito el huevón". "Esa es una frase que se dice antes de sacar el cuchillo", cuenta.

A los 95 años, el antipoeta no se queda quieto. Le gusta callejear por Cartagena y San Antonio. "Una vez me fui a meter a los cerros de Cartagena. Había un grupo de flaites. Y pasé por el medio. Uno me paró, me dijo ¿qué tenís ahí? y me quitó el cuaderno. Se puso a leer y le dio ataque de risa. Entonces me abrazó y me dijo: El viejo buena ooooonda". Con los flaites de Las Cruces también ha hecho buenas migas. "Tío, tío, una monea, me dicen. Y yo les doy. Así me respetan", dice. Y sentencia: "La poesía tiene que tener un componente flaite. Si no, no funciona".

(Por Andrés Gómez Bravo, La Tercera, sábado 27 de marzo de 2010, página 98)

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