jueves, 11 de julio de 2013

Mi mujer rota

Olvidada y vieja
Rota y seca
Como un higo desprendido
Que no promete nutriente
Ni regocijo a tu paladar
Olvidada
Sin habla ni escritura
Solo sentires
Sentir el derrumbe, el ahogo
El pecho apretado

Ya no hay luz en los ojos
Ni son en los movimientos
El color se olvidó del rostro
La sonrisa se olvidó de la fisura
La mariposa se olvidó del estómago

Amarga

Pequeña y más pequeña
En su existencia triste
La vejez le atrapó  la niñez
Para los veinte
Ya era una hoja agónica
Un cuento inverosímil
Caminando
entre los que no paran
No paran de hablar
Ni paran sus imágenes

Cansada
De las palabaras
No sirven de nada
De los cuentos de princesas
De príncipes
De la gente y su afán por vivir

Sigilosa
Que nadie se le acerque
Que nadie la toque
Que nadie la mire
Que nadie le hable
Que nadie le sonría
Que nadie le pregunte
Que nadie le diga qué hacer
Que nadie espere nada

Porque el olvido la olvidó
En su páramo mientras
Cogía y soltaba su mano
Porque era un paria
Y ella también olvidó
A Todos
Y A Nadie
Y ya no quiere recordar
No puede recordar
Es un mueble
Entre la muchedumbre
Que no la deja,
No la deja.


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