Olvidada y
vieja
Rota y seca
Como un
higo desprendido
Que no
promete nutriente
Ni regocijo
a tu paladar
Olvidada
Sin habla
ni escritura
Solo sentires
Sentir el
derrumbe, el ahogo
El pecho
apretado
Ya no hay
luz en los ojos
Ni son en
los movimientos
El color se
olvidó del rostro
La sonrisa
se olvidó de la fisura
La mariposa
se olvidó del estómago
Amarga
Pequeña y
más pequeña
En su
existencia triste
La vejez le
atrapó la niñez
Para los
veinte
Ya era una
hoja agónica
Un cuento inverosímil
Caminando
entre los
que no paran
No paran de
hablar
Ni paran
sus imágenes
Cansada
De las
palabaras
No sirven
de nada
De los
cuentos de princesas
De
príncipes
De la gente
y su afán por vivir
Sigilosa
Que nadie
se le acerque
Que nadie
la toque
Que nadie
la mire
Que nadie
le hable
Que nadie
le sonría
Que nadie
le pregunte
Que nadie
le diga qué hacer
Que nadie
espere nada
Porque el
olvido la olvidó
En su
páramo mientras
Cogía y
soltaba su mano
Porque era
un paria
Y ella también
olvidó
A Todos
Y A Nadie
Y ya no quiere
recordar
No puede
recordar
Es un mueble
Entre la
muchedumbre
Que no la deja,
No la deja.
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