Añoranza de encontrar
la sangre que no tengo
en las venas que imagino.
Deseo de amor,
deseo de tener deseo
pero agonizo sobre el césped
que hiela mi cráneo.
Las lágrimas disparan
invocando la conjunción
de mi pecho que hinchado
de palabras necias
quiere gritar
Nudo en la garganta
resguarda la salida
Cierre de pupilas
y no saber la fecha de su apertura
abulia en la conmoción
de la adrenalina clavada
en la miseria
de por estos días.
Nada más
porque no tengo sangre.
Vaciada de coágulos
he quedado
por la batalla ganada
del ser que mefistofélico
me bebe, dichoso
Ha succionado cada gota
de mis venas
para dejarme aquí
moribunda y herida
como la feroz bestia derrotada
No hay nadie quién acuda
No hay nadie allá afuera.
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