domingo, 16 de abril de 2017

salvaguardo

no preciso si no es la transparencia de la sed

el fulgor de las almas en llamas

las manos abiertas en desnudez de sal

los ojos aunque de noche, con lumbre

la boca hacedora de la palabra que no es escondrijo

el hogar que ampara de la veleidad de los fantasmas

la sinceridad del peregrino pese a su muralla

la mar inmensa, enfurecida. deseándome.

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