martes, 13 de agosto de 2019

Casa abandonada

Indómito descreerse,
ajena senescencia hacia mi cuerpa
que no me reconoce en esta danza quebradiza,
donde mis brazos ni siquiera osan
rozarse -entre ellos- la existencia.

Dinosaurios fluorescentes en el techo
falsa luz que intenta posar su presencia en mi pupila
que intermitente busca el blanco ángulo recto
a ver si logra aterrizar las atenciones fuera de nuestra vera.


No hay nadie aquí afuera,
están todos allá adentro

Y mi estómago pesado se contrae sin preguntarme,
ritualiza un intento de vómito
performance de expulsión de los todos y los nadies.

Pero
no
hay
nadie
allá
afuera

Estántodosaquíadentro

Escarbando las tripas en búsqueda de algo concreto
sólo sangre  vísceras y sesos dispersos
que ante la maldición de este silencio
me destierran de lo que un día llamé casa

Pretérito de un cuerpo que habité
y hoy acaba conmigo en el abandono

soy el autómata.


(2018)

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