miércoles, 11 de diciembre de 2019

Botón de ababol

Se me deslinda la piel, 
se difumina el límite
            de mi extensión
¡y puedo ser tan mínima!
       ¿y puedo ser más grande?

La amapola que es un botón
  se anida en un recoveco de mi entraña
dibujando con carbón
preguntas intempestivas, infantes
en un lenguaje concreto
que el ababol de la vanguardia
apenas vislumbra
                      desconfiada saborea

son susurros con sabor a metal y sangre
por la antigüedad
            de las suyas existencias en guerra
llegan en un eco
 colándose hasta mi nuca
 se quedan en el
                  incómodo trajín de mis sesos

En esta primera línea
se meten las incógnitas por los oídos
me llega el grito sordo,
                           lejano
como piedritas golpeando a mi ventana
palabras de un tiempo pretérito
donde fuimos botones de flores silvestres

El contorno de mis formas se pierde,
las certezas de mi cuerpa me abandonan
el tacto de la piel me traiciona
(ya no puedo instalarme
         en la continuidad de este presente)

La niña con nueve muertes a cuestas
demanda oír el cuento del silencio
¿Es la hora en esta hora solitaria
de responder las preguntas
que me vislumbran el sabor pretérito? 

2019

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