Chile no ha de ser este país secuestrado/
sino una quimera en permanente diáspora:
de pieles, en cielo atardecido/ de monte, en mantos de agua franca
sus manos, tierra y küme mongen/
su pecho, memoria animal y no olvido aturdido
su vientre, fruto y corazón sin al(h)ambre/
de lunas nuevas gravitando el deslinde,
sin la frontera y su castigo.
Chile no ha de ser lugar mortuorio/
para niñes, mujeres, maricas,
pobres y migrantes
sino el sueño párvulo que cuidamos
en estas noches interminables.
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