Caíste de un vientre violentado
a este mundo que abortó tu nombre
sobre un suelo seco por monocultivo
que se inflama con solo un pipazo
de la bocanada
que diste para tu pulmón ennegrecido
Las estrías de tus brazos llevan en su púrpura
la memoria de violencia
de tu grito primigenio de animal recién parido
y tu amor párvulo
fue una hecatombe compungida
en ese llamado mascullado
por la rabia de no saber
nombrar las palabras
porque la escuela no es lugar de resguardo
para la infancia breve
por ausencia insistente
Creciste bajo el alero con gotera
de este país negligente
que osó sin miramiento
a nombrarte paria
a llamarte delincuente
dijeron que tú elegiste este pequeño mundo
esta pequeña vida a cuestas
esta corta y presa vida a cuestas
Escribieron en un papel
tu nombre como un número
y el sename arrebató el último atisbo de ternura
que se refugió como
minúsculo halo
en la esquina de tu corazón
Reemplazada la ternura
violentado tu semblante
violentado tu cuerpo y tu boca
en esa mueca de repudio
a este mundo que no contuvo
la existencia de tus ojos idos
en un viaje pastabasero de 10 minutos
donde tu alma se fue nadando
liquida y amniótica
a su útero primero
y olvidó por un tanto
los golpes de este destino
Pequeño mundo deambulado en círculos
hogar desmembrado
para tu llanto de niño grande niño dolido
sin saber motivo de esa ira
corrompiendo las vísceras
sin puerto para esa lágrima caliente
lágrima silente
sobre tu mejilla enrojecida de vasos dilatados
aguardando otro grito sin escucha
Tus venas abiertas recibieron la mordaza
de la violencia como estrella de tu frente
y la realidad soltó quejidos
cuando miraste a su rostro
con tus ojos de animal herido
acallado en una casa que no era tu casa
y se desmoronó en el intento del cobijo
Aguardaste el día
tras la oscuridad de cables recortados
y la noche sin astros
pero con petardos fue el llamado
para tu hambruna embrionaria
del plástico árbol de té que aspiraste
como bocanada de vida como suspiro de muerte
moriste tantas veces
Reviviste otras menos
para este mundo quejoso
de tu estertor permanente
este país callado
por conveniente reparo
osciló en la sentencia
perpetua la cadena
18 primaveras
5 años y un día
robo con violencia.
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