fueron días donde tu corazón escondió
su vena en el eco de una concha
su vena en el eco de una concha
para salvaguardar las perlas que caían de su sangre
sin la coraza de costra que les creaste
costra que les creaste
costras coladas entre escollos de corales
cayeron sobre ti hasta eclosionar
las perlas con las palabras
convertidas en ecos
cantaron canciones a tu corazón de coraza
corazón de coraza
desde
las profundidades de tu concha
fueron días donde conocí tus corales
agazapados como costras
cubrían tu corazón compungido de palabras
ecos cavernarios que nadie entendió
y la perla en su cueva acorazada se quedó
acorazada se quedó
la pequeñez de esa cueva
creó huecos que hacían confundir
las corazas con corales
enloquecidas de mudez
malguardaban de la muerte
las perlas de sus conchas
condenaban al silencio
de los ecos
condenaban
al silencio de los ecos
fueron días donde abracé tus perlas
compenetradas con mis venas
el eco de tu concha se escondió
en el caos de mi bajovientre
instó corales a encamarse
a mi sangre
disfrazó de palabras
a mi coraza
colmó de cuevas
a mis ecos
encaramó escollos
a mi costra
nuestro corazón
incrustóse de nácar
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