Alejandra
me arebataste algo del estómago,
ahora el vacío sin su ser
me incomoda aquí adentro
Llega hasta la garganta.
Necesito expulsar el aire de
esta sustancia
poco a poco
Saludable no es dejar
que mi epiglotis
de sopetón
ceda el paso hacia la salida
para este abominable parir
que aparentemente
se desprendió
de mis últimas artimañas.
Alejandra
me has dejado desnuda
desnuda y pequeña
No sé si pueda aprender
otra vez,
cual infante
a sostener mis pies
sobre la
nebulosa
de esta
tierra
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