Ser parte sin meditarlo,
prestar los callos para construir
esta rueda de la fortuna,
matando los brazos
recibiendo escupitajos.
Desprenderse las uñas
lamerse los labios sin saliva.
Arrojarse los cabellos
a lo más bajo de los infiernos
cuando no se quiere ser parte
Y vagas vagando
y vagas buscando salida,
nuevos métodos
nuevos pestañeos.
Internarse en algún mar,
tirarse de cabeza a una roca,
desprenderse de consumos dadivosos,
llamar dios a la montaña que valga la pena
Pero están ahí todos.
Los que de guata al cielo
predican ser UNO
y no logran ser más
que el travesti esperpento
de este cuento.
Me miran con
amor al prójimo,
pero
yo soy la herejia con patas.
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