sábado, 28 de julio de 2012

Llegaste, como de absurdo.

Porque eres hijo del absurdo
puedo combinarte con el basureo de este cuento,
con los sonidos guturales que se escapan
por entre las mórbidas tangentes
que convulsionan la sonrisa
con estos versos que se divierten.

Al son de tu miembro
sigue golpeteando los oídos
con grillos mal nacidos que se entrometen
en el cotidiano
mutando todo lo diverso
con guitarras rasgadas de manos
y gargantas esclavas del puerto.

Procura no calmar la euforia del preferido
que la pena vendría
en el momento en que tu pierna
dejara de romper las tablas del cielo,
llegaría la parca a llevarse
cada uno de tus reclamados rostros
venidos desde el mar en latas de atún.

Llegando llegaste
como la vez que corriste
tras los versos creación
que lo embelesaron todo
con calle y tierra y desnudo cuerpo.

Porque las letras tienen olas
y las tuyas aunque en Vilna
vislumbran al Antonio que parió
a un grillo con uñas de barro y
 soles pateando en cada alarido
que se fuga desde sus ojos
hasta los oídos imberbes
de los casuales testigos.

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