Tanto tengo que odiarte
que el peso monumental regalado
por el desquiciado año
se une, compañero tuyo,
en esta batalla a tierra quemada
hasta minimizarme.
Pero sigo altiva, furibunda
aunque multiplicadas las llagas lumbares
y la inclinación de la misma.
sigo furibunda, altiva.
¿Qué otro recurso poseo?
eres una hecatombe,
yo soy una hecatombe.
bah
Hoy te vomito con sangre de reno
y un feto intangible
Espero a la comadrona
que arranque los estómagos preñados,
esos gigantescos como tumores
que se nutren de tu plaga.
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