Jamás me canso de escribirle al puerto
mas aún me es imposible
comenzar
Henchidas las manos no osan
apretar el lápiz verborreico de amor
que colinda en la pobreza agresiva
de los cerros
que como pájaros basureados
no baten sus alas
planeando arriba
drogados de gente y gatos
Me es imposible escribirle al puerto
sin paraplejias
desde el comienzo.
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